PEKÍN. AFP. Zang se sometió a descargas eléctricas en sus genitales mientras miraba películas pornográficas como “tratamiento” contra su homosexualidad, una de las terapias más extremas utilizadas en China para “corregir” la orientación sexual.
“Creía que tenía que intentarlo, para ver si había la posibilidad de convertirme en una persona normal”, declaró a la AFP este joven de 25 años que prefirió revelar sólo su apellido.
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